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Entrevista a Adriano Flores propietario de Achala Centro de Yoga

¿Cómo surgió su negocio? 

La vida me hizo tomar una decisión a finales del año pasado, y la tomé. Llevaba desde el año 2012 trabajando en los gimnasios mas importantes de Huelva, dando clases de diferentes disciplinas, así como en la Escuela de Yoga y Consciencia junto a Carlos Serratacó que fue la persona que me introdujo al yoga y mi primer profesor  en el año 2013. A finales del año pasado una serie de circunstancias me llevaron a tener que tomar una decisión vital: mantenerme firme en mi convicción y sentir o doblegarme. Y me mantuve firme. 


El nombre de mi centro, Achala, viene de mis orígenes argentinos por parte de padre. En lengua mapuche, una tribu indígena de Centroamérica, Achala signigica “Montaña”. La montaña es el vivo ejemplo del enraizamiento, la estabilidad, la firmeza, y también de la suavidad pues la montaña la recorre el agua en su interior. Ese fue el espíritu con el que abrí este centro.

Achala, curiosamente, también está íntimamente relacionado con la India. En el sur de este país hay una montaña llamada Arunachala donde se dice que reside la deidad hindú Shiva.

 
¿Qué diferencia a su empresa de otras de su sector?

Seguramente la diferencia mas marcada sea el estilo de yoga que imparto y cómo se imparten las clases. Aquí en Achala se esta siguiendo exclusivamente la linea de trabajo del maestro de Yoga B.K.S Iyengar, que fue el gran introductor del yoga en occidente en la década de los 50 y del cual hay millones de practicantes a nivel mundial. No mezclo otros estilos de yoga, ni tampoco se imparten otras disciplinas. Única y exclusivamente yoga clásico. 


¿Cuál es su producto o servicio estrella?

Como tal no tengo producto estrella, pero sí que pienso que el cómo se imparten las clases y la organización que hay detrás de las mismas es la clave. En el estilo Iyengar, las clases son físicamente demandantes. Al alumno se le exige, siempre desde la atención, el respeto y la observación, que se enfrente con sus límites y que poco a poco los vaya ampliando. De esta manera la mente también se amplía en su comprensión. En la programación mensual, dedicamos una semana al trabajo restaurativo, de silencio mental y relajación, donde se ven los aspectos más internos de la práctica de yoga.

¿Cuáles son los planes de futuro de la empresa?

Mi plan es seguir aprendiendo. Siempre seré un principiante en este inmenso océano de conocimiento que es el yoga. Creo que una de las labores del profesor de yoga, y mas actualmente, es formarse competentemente.
Actualmente voy a Málaga cada mes y medio y recibo clases con mi profesor José María Vigar, profesor senior del método Iyengar. A mí me quedan aún muchos años para ser profesor certificado, y por eso siempre les digo a los alumnos: “Sólo os puedo enseñar hasta donde sé y he comprendido; más de ahí no os puedo enseñar nada.”


 
¿Algo que más que decirles a nuestros usuarios?

Hoy en día nuestra civilización va a pique. Es una evidencia. Y aún así, el yoga ha sobrevivido miles de años para seguir caminando con nosotros. Creo firmemente que el futuro de la humanidad pasa por una transformación de la consciencia. Así que les invito a que practiquen esta disciplina antigua. Aquí, o en cualquier sitio. Pero que practiquen y se adentren, y sólo así descubrirán que todos somos uno. Que yo, soy otro tú.


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